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Seminario traducción e interpretación especializadas (25 feb 2002)
La traducción para Estados Unidos

Leticia Molinero

Vamos a hablar de la traducción especial para Estados Unidos. Habrán notado que últimamente el español está con mayor frecuencia en los medios de difusión. Éste es el primer año, por ejemplo, en que dos de los candidatos a gobernador de Tejas, debatirán en español. El mercado interno es un mercado muy grande para el traductor. En mi caso es más del cincuenta por ciento del trabajo.

Antes de entrar en el tema específico de los criterios de localización para la traducción en Estados Unidos quiero decir algo que me llena de orgullo y de placer, y es que todo el material que he utilizado para esta ponencia lo he tomado de nuestra propia revista Apuntes y de nuestra Web, que me ha llevado por cierto a muchos lugares de gran interés para el traductor inclinado hacia la investigación. Y además quiero hacerles notar que la nueva Web de SpanSIG, que tiene un nuevo nombre muy fácil de marcar, http://spansig.org, es un portal. Queremos que sea el portal para todos los traductores e intérpretes, a través del cual encuentren artículos publicados en Apuntes, temas de interés y enlaces a muchos recursos útiles, y donde también pueden comunicarse con nosotros en todo lo que necesiten. No es un foro de consulta, pero ahí encontrarán acceso a algunos de los foros más importantes.

Así pues comenzaré con una cita de mi primer artículo escrito para Apuntes en 1994, titulado "El traductor es responsable ante su mercado": "La traducción implica prestar un servicio y entregar un producto. El éxito del producto depende de su aceptación en el mercado."

Claro que se puede decir que la traducción es también muchas otras cosas, se la puede enfocar desde distintos ángulos, pero aquí me refiero a la traducción como función de comunicación dentro de las condiciones de un mercado, que es lo que hacemos la mayoría de los traductores. Y en este caso particular, el mercado es nuestro país adoptivo, los Estados Unidos de América. Y para poder hablar de esto tenemos que entender cómo es el español de Estados Unidos, cuáles son las características peculiares de este español.

La traducción es esencialmente un fenómeno de comunicación, una actividad de comunicación entre dos lenguas, y entre dos culturas, o más. Entonces, en este proceso de comunicación que es la traducción, el traductor tiene que asumir dos puntos de vista: el propio –venimos con un bagaje cultural, unos conocimientos, una manera de pensar y de escribir— y el del destinatario de su traducción. Y aquí, en Estados Unidos, es donde se da una situación de idioma sumamente heterogénea, que es única porque aquí vienen los hispanohablantes de todo el mundo, y donde además el idioma se transforma, se crean nuevas condiciones y hay que saber responder a esas nuevas condiciones.

Ahora bien, desde el punto de vista del traductor, tenemos una formación básica y cultural. Y la condición básica esencial es la norma culta del español. Es la norma culta que existe en todos los países y en todas partes, y que se basa en conocer la sintaxis, la gramática, y los recursos del español, la manera de entender las cosas, expresiones y metáforas propias de nuestra lengua. Que si bien pueden variar de país a país, como dice Grijalbo en su "Defensa apasionada del idioma español", tienen los cromosomas de nuestra lengua. Y hay que entender que nadie que no se haya formado dentro de esta norma culta puede ser un buen traductor.

Así es que la ONU, una de las organizaciones internacionales que emplea más traductores e intérpretes en el mundo exige, entre otras cosas, que el candidato a traductor haya concluido una carrera universitaria en su país de origen. Esta es una declaración de nivel, porque se espera que el universitario domine la norma culta de su propio idioma.

Por otra parte, sin embargo, quiero aclarar que conozco traductores que no han cursado una carrera universitaria pero que dominan la norma culta mejor que muchos otros que la han cursado. Es decir que tener un título universitario no es una condición absoluta, sino más bien una indicación de nivel.

Pero lo que viene al caso es que la norma culta del idioma propio es la primera condición esencial para traducir.

Ahora bien, se podría decir que si se sigue la norma culta todo saldrá bien y no habrá problemas. Sin embargo en Estados Unidos hay problemas. Hay problemas en el sentido de que hay muchas personas en cargos de responsabilidad, que controlan el proceso de la traducción, que deciden en última instancia cómo se va a publicar una traducción, y estas personas suelen ser bilingües de segunda o tercera generación, y lo que ellos consideran buen español, seguramente de buena fe, a veces dista mucho de lo que nosotros consideramos la lengua culta.

Hay problemas de sintaxis, de terminología, de calcos del inglés, y a esas personas les cuesta admitir que ellos no dominan la norma culta. Y además, cuando el traductor propone mantener ciertos términos y ciertas formas o expresiones, estas otras personas se refugian en el hecho de que "así se dice". Entonces, desde ya, todos lo sabemos, ser traductor es ser también educador. Es una situación delicada, que exige mucha diplomacia, porque a nadie le cae bien que se le haga notar que no habla bien. Pero hay que encontrar maneras objetivas de demostrar la validez de una buena traducción.

Para darles un ejemplo inmediato, el viernes de la semana pasada me llegó una traducción al español que decía : "Mas información sobre la deteríoración dental esta disponible aquí". Al preguntarle a mi cliente cómo era posible que alguien hubiera traducido esto, me dijo que lo había traducido un profesor de español, y agregó "poor students!"

Como saben quienes hayan leído nuestra entrevista al director de este Instituto Cervantes en el último número de Apuntes, hay también una gran carencia de buen nivel en el profesorado de español en este país, y una de las funciones de este Instituto es precisamente tratar de corregir esa carencia, es decir, educar a los profesores de español.

Entonces, el problema del español en Estados Unidos es por un lado ser asequibles a un gran porcentaje de la población que es bilingüe pero que pierde contacto con el español que consideramos normal. Cabe aclarar igualmente que aquí también hay mucha gente que habla y escribe buen español, y hay gente que llega todos los días con un buen bagaje cultural y lingüístico, o al menos con un español sin el grado de influencia del inglés que se vive aquí. Pero para caracterizar al problema del español en Estados Unidos diré que en un extremo está la población con carencias lingüísticas, y por el otro las personas que no dominan la norma culta pero que controlan el proceso de traducción.

Por ejemplo, al venir ahora en el tren leí un anuncio que es una de mis traducciones. Y para mi mortificación veo que alguien ha cambiado todas las expresiones donde yo evitaba el uso del gerundio y ha puesto en su lugar los gerundios para copiar el tiempo continuo del inglés. Nadie me avisó del cambio ni me pidió permiso. Y éste es un problema para el traductor, un problema de falta de reconocimiento profesional. Una estratagema que trato de usar siempre para mantener el control, es pedir que me envíen las pruebas de galera, antes de la impresión final, para detectar si alguien trató de modificar la traducción y recuperar lo perdido.

En otros casos, que estamos documentando en SpanSIG, malos traductores, a veces traductores de empresas que llegaron a ocupar ese cargo porque se propusieron, porque eran bilingües, y porque nadie les pidió credenciales que los habilitara como traductores, cuando son refutados por un traductor profesional, aducen que no se trata de errores de traducción sino de "diferencias de maneras de hablar el español", o "diferencias de los dialectos del español". Esto por supuesto se lo dicen a los clientes estadounidenses que no saben español. Y no es de extrañar que la traducción al español se convierta en un dolor de cabeza para estos clientes. Y esto es malo para nosotros, los traductores.

Imagínense el respeto que inspira al cliente ese profesor de español que traduce mal. El cliente que no sabe español cree que está en muy buenas manos y a veces cuesta demostrarle lo contrario. Esto tiene mucho que ver con la falta de criterios establecidos para ser traductor en este país. Sin embargo, el traductor profesional siempre puede encontrar un buen argumento objetivo y documentado para hacer valer su traducción en estos conflictos.

Por ejemplo, hace poco el asesor jurídico de un cliente insistía en que la traducción de "corporation" no es "sociedad anónima" sino "corporación anónima". Un señor abogado bilingüe que perdió sus raíces, ¿no? Claro que por un lado es fácil demostrar su error con cualquier diccionario, pero se crea un problema de diplomacia. En Apuntes hemos citado también la incompetencia lingüística de algunos representantes y dirigentes políticos que representan al hispano en este país. Claro que, como también explicamos en nuestra Web (HispanicUS), ser hispano en este país no es necesariamente equivalente a ser hispanohablante, pero estas consideraciones van más allá de lo que queremos decir aquí.

Criterios de localización

¿Entonces cuáles son los criterios de localización de la traducción en Estados Unidos y por qué los llamo criterios de localización? Digo criterios de localización porque hay características propias de la manera en que se usa el español en Estados Unidos.

Sin ir más lejos, ayer publicaron un artículo en el New York Times: "The Latino Culture Wars" (Feb. 24, 2002, City Section), que es muy interesante porque explica que todos los hispanohablantes que vienen a Nueva York, sea de donde sean, deben supeditarse a la cultura predominante que es caribeña. Hay grandes diferencias entre la cultura caribeña y la cultura continental, y cuanto más nos alejamos del Ecuador, más se acentúan las diferencias, hasta llegar al Cono Sur.

Ahora bien, la experiencia de traducir nos enseña a cohabitar con todas estas variaciones del español, a entender las diferencias y desprendernos de nuestras propias preferencias para que nuestro trabajo sea aceptado más fácilmente por el destinatario de la traducción.

Esto es muy importante. A veces pienso que decir estas cosas es una verdad de Perogrullo, pero en mi relación con traductores, que es intensa y amplia, encuentro todavía mucha resistencia a abandonar las preferencias personales y adoptar las predominantes.

"Benefits" y "Beans"

Hay dos palabras que voy a dar como ejemplo de esta resistencia. Dos palabras que se usan mucho en las traducciones para Estados Unidos. Una es la palabra "benefits": ¿beneficios o prestaciones? En muchos países, y correctamente, es "prestaciones", pero acá, y a nivel ya oficial, es "beneficios". Digo oficial cuando el término figura en una publicación oficial con carácter normativo, como el glosario del IRS. Entonces si yo le hablo de prestaciones a la gente, no entienden. ¿Qué me prestan? Éste es un caso de localización. Si bien sabemos que "prestaciones" es tal vez el término más acertado, en Estados Unidos decimos "beneficios". En Puerto Rico se dice "beneficios" y no "prestaciones" y Puerto Rico da la pauta para todas las traducciones de seguros en este país, con excepción de "coverage" que en la isla es "cubierta" y en el continentes es "cobertura".

El criterio a seguir es respetar el término establecido en el mercado de destino. Por ejemplo, y tomando la palabra "bean" que se comenta en el artículo del New York Times, si la traducción es para New York, ese "bean" será una "habichuela", mientras que si es para la Costa Oeste será un "frijol". Y si es para todo el país será una "habichuela/frijol", y esto para dar cabida solamente a los dos grupos mayoritarios, que son los caribeños ("habichuelas") y los mexicanos ("frijoles"), mientras que en el Cono Sur les llamamos "porotos" y en España se les dice "judías" o "alubias".

Como ejemplo de adaptación cultural general, es decir no específica para un grupo determinado de hispanohablantes, voy a citar una decisión que tomé hace poco para la traducción de "Cancer Awareness", el título de un programa para mujeres de bajos recursos socioeconómicos de Nueva Jersey.

Si me atengo a la palabra "awareness", traduciría "Toma de conciencia sobre el cáncer". Pero no me gusta, me parece que suena a traducción. Es decir, no suena a algo que una de esas mujeres le diría a su vecina. En cambio, si lo traduzco como "Lo que toda mujer debe saber acerca del cáncer", digo lo mismo pero es algo que se entiende fácilmente y enseguida. Si bien lo podemos asociar con el título de un libro famoso escrito en inglés, aun así resulta más natural que "toma de conciencia", sobre todo para un público donde comúnmente no se habla en esos términos.

En otros casos, donde traduciría "split" como "escisión" en un texto formal relacionado con negocios de alto nivel, traduzco en cambio "separación" en un texto para personas de nivel común. Y si se trata de "headache" será "dolor de cabeza" para los pacientes y "cefalea" para los médicos, y así en muchos casos.

Si el grupo destinatario es de mayoría mexicana, los "reports" serán "reportes" pero si el grupo destinatario es de todos los países, traduzco "reports" como "informes", un término más tradicional y más alejado del inglés.

Otra consideración importante, que para mí es obvia, pero que ha sido objeto de mucha controversia entre los traductores, es respetar las pautas culturales imperantes. Un caso ejemplar es la notación numérica. En todas las traducciones para Estados Unidos se deben dejar las cifras con el punto decimal y la coma de separación de millares, a diferencia de lo que se usaba tradicionalmente en el español de España y de la mayoría de los países latinoamericanos. Aunque ahora eso ha cambiado, y hay varios países que han adoptado la notación estadounidense (ver diapositiva).

En toda traducción, para cualquier grupo que sea, y especialmente en Estados Unidos, donde se da el español más heterogéneo del mundo, siempre nos preocupa poder determinar cuál es el término más universal. La universalidad del término es un criterio de decisión muy importante para el traductor.

Aquí es donde la Internet se presenta como un gran recurso. A diferencia de los diccionarios y glosarios, y sin quitarles mérito a éstos, la Internet es un organismo vivo y palpitante que cambia constantemente y recoge las voces del momento, como "enronizar", verbo creado por el caso de la compañía Enron, que se comentó enseguida en la prensa de idioma español.

Si bien es verdad que hay traducciones malas, como mencioné al principio, hay también una gran cantidad de textos originados en los países hispanohablantes que no son traducción, y que constituyen un verdadero tesoro de consulta para el traductor.

Por ejemplo, hace poco tenía que decidir si usaba la expresión "prestar servicios" y "prestador de servicios" o "proveer servicios" y "proveedor de servicios". Pensaba que el primer caso es el más castizo, mientras que el segundo me sonaba a calco del inglés. El segundo caso se usa frecuentemente en Estados Unidos. Como no terminaba de decidirme, acudí a la Internet.

Para encontrar el término más universal, o para dar validez objetiva a un término, en la Internet podemos ver cuántos casos hay de una u otra expresión y de dónde vienen. Así, en el caso de "Prestadores de servicios", una búsqueda en HotBot da 1,200 casos, en su gran mayoría de varios países latinoamericanos, incluido México, y de España, mientras que "proveedores de servicios" da 3,300 casos, también representativos de muchos países.

La misma búsqueda en Google da 208,000 casos de "proveedores de servicios", incluida España y todos los países latinoamericanos, mientras que "prestadores de servicios" da 32,200 casos de los mismos países. Esto bastó para decidirme en favor de la validez de "proveedores de servicios".

Para "proveer servicios" encuentro 102,000 casos en Google, de todos los países, y para "prestar servicios" encuentro 169,000 casos, también de todos los países. Es decir que encuentro un universo donde pueden cohabitar las expresiones "prestar servicios" y "proveedores de servicios".

Un criterio importante para las búsquedas en la Internet es la calidad de la fuente. ¿Son páginas personales, son traducciones del inglés, o son documentos originales, publicaciones en periódicos reconocidos o boletines oficiales? Siempre tomo la precaución de marcar las páginas de consulta, en caso de que necesite justificar o documentar mi traducción.

Y también se encuentran en Internet las grandes bases de datos que recopilan los académicos de la Real Academia Española, como el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y el CORDE (Corpus de Referencia Diacrónico del Español). (http://rae.es)

Asimismo existen consideraciones propias de la cultura corporativa y social de Estados Unidos que se aplican especialmente a las traducciones para consumo interno. Por ejemplo, los términos "drug abuse" y "alcohol abuse", que en otros países se traducen generalmente como "drogadicción" y "alcoholismo", en este país se traducen preferiblemente como "dependencia de las drogas" y "dependencia del alcohol", reflejando las consideraciones culturales imperantes en el área del cuidado de la salud.

En muchos casos podemos determinar la validez de un término recurriendo a documentos publicados en español, de orden oficial, como el glosario del IRS, el glosario de términos de seguridad social, y otros de esta índole (ver diapositivas).

Una dimensión del problema de la traducción al español en EE.UU., un problema que afecta a la profesión de traductor, es la intolerancia, tanto de parte de algunos traductores como de usuarios de traducción.

"Se dice así" es un término muy relativo.

El ejercicio de la profesión de traductor nos enseña a respetar las diferencias y aceptar las variantes y modalidades del español, e incluirlas en la norma culta. Esta es nuestra responsabilidad, nuestro buen trato en la comunicación. Y éste es para mí, el argumento invencible de toda traducción profesional, ya sea para Estados Unidos como para cualquier otra parte.

 

 

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