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Seminario traducción e interpretación especializadas (25 feb 2002)
Preparación académica de interpretes y traductores: lagunas y mares.

Bogumila Michalewicz Ph.D. (a.b.d.)

En este país, en el que un plomero no se atrevería a tocar un grifo o un electricista a cambiar un enchufe si no tiene su licencia y no pertenece a un gremio o sindicato, la profesión de interprete fuera de los tribunales, no está controlada por ningún tipo de exigencia de licencia profesional o de título ya sea universitario o de otra índole.

La ironía del destino es que si bien un plomero no capacitado puede causar una inundación y un electricista un cortocircuito, las consecuencias de un intérprete no capacitado en una situación de enfrentamiento con un abogado, funcionario del gobierno o representantes de las fuerzas del orden puede ser catastrófica para la libertad y reputación de una persona. Pero lo que me preocupa mucho más es que a veces la vida de una persona puede depender de la idoneidad del intérprete si esta situación se presenta en un hospital y se trata de interpretar las instrucciones pre-operatorias o de tratamiento.

Veamos de donde y porque comenzó a preocuparme ese estado de cosas.

Estando en un hospital de Nueva York, con una familia polaca, en oncología pediátrica, para más detalles, sin querer oigo las instrucciones que un médico le da a la intérprete de español para que se las transmita a la madre del niño que debe ser operado de un cáncer de intestino: "Please, tell her not to give to the child any soda in the three days previous to the operation." La intérprete le dice a la señora: "el médico dice que no le dé soda al niño tres días antes de la operación." La madre le pregunta a la intérprete: " ¿Pero y si el niño me pide "coca-cola"? Y la interprete le responde: "Pero, claro que le puede dar la "coca-cola", él (refiriéndose al médico y sin transmitirle la pregunta) dijo que no le dé soda."

Otra ilustración del triste estado de cosas la escuché de un compañero de trabajo en el juzgado federal:

La testigo dice en español: " …y mi marido se escapó con esa meretriz" Mi compañero dice: "And my husband escaped with that well deserving woman".

Y la peor de todas en un tribunal estatal: "You are charged with sexual assault and battery and of not supporting your wife and children" Intérprete:

"Se te carga con asalto y batería sexual y de no soportar a tu mujer y tus hijos"

 

 

Antes de continuar me gustaría aclarar algunas definiciones para que todos sepamos de que estamos hablando:

Traducción es el reemplazo de un texto escrito en un idioma por un texto escrito equivalente en significado, registro y estilo en otro idioma.

La interpretación es la forma oral de este proceso de traducción.

Las expresiones "interpretación" e "intérprete" solamente comenzaron a definirse en el siglo pasado y son menos conocidas a nivel popular, ya que al comienzo la profesión apareció como tal solamente en conferencias internacionales de alto nivel.

Todos sabemos que desde siempre hubo intérpretes y muchos son los que definen a esta profesión como la más antigua de la Historia. Mucho más antigua que la traducción, ya que la palabra hablada precedió a la escrita. Pero, de la manera especializada de idoneidad profesional como se debería exigir en nuestros días, la interpretación comenzó en los foros y conferencias multilaterales después de la Primera Guerra Mundial, sin que nadie imaginara que estos foros pudiesen tener continuidad, frecuencia y expansión que justificase asumirlo como profesión y el inglés todavía no se había confirmado como idioma de deliberaciones diplomáticas donde el francés ejercía su hegemonía. El inglés adquirió rango de idioma de debates durante las deliberaciones de la Conferencia de Paz de París (1919), y allí comenzó a adquirir importancia el papel del intérprete

Después de la Primera Guerra Mundial se establece la Sociedad de Naciones que debe recurrir a intérpretes para sus reuniones donde ya el inglés confirma su vigencia. La OIT también aparece por esa fecha y se presentan tentativas de imponer el español como tercer idioma oficial, pero sin éxito. Todavía no existen normas para evaluar la profesión y todo se hace a nivel intuitivo. Recordemos que hasta ahora solamente se emplea la interpretación consecutiva y en algunos casos "resumida". Pero fue a causa del multilingüismo en la OIT donde se planteó la necesidad más evidente de la interpretación simultánea y Edward Filene se abocó a la creación de un sistema técnico que lo hiciera posible, consultando para ello a Thomas Edison, J.J. Carthy y al que lo resolvió finalmente: Gordon Finlay. A fines de 1926 comenzó a tomar forma una tentativa de Filene y la OIT de selección y formación de interpretes para intentar la interpretación simultánea que en realidad se parecía más a la interpretación telefónica con puntos de escucha.

Recién a finales de 1927 se formó un pequeño grupito de 9 personas, y en 1928 tuvo lugar la primer conferencia con ese sistema.

Con Nuremberg se hizo evidente la necesidad de ampliar las bases de la técnica y la educación especializada para los intérpretes simultáneos ya que el proceso era de interés internacional, con jueces que no hablaban los mismos idiomas, con testigos de practicamente toda Europa y periodistas de todo el mundo. Fue la prueba de fuego para la simultánea y ésta salió airosa.

Con el emplazamiento de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York la ciudad se convierte en un punto importante de contratación de intérpretes de conferencias. En 1949 se crea un curso para intérpretes en la Universidad de Georgetown, y en 1965 se establece el Instituto de Estudios Internacionales de Monterey.

Esto sería un esbozo de la trayectoria de la interpretación a nivel de organismos internacionales, veamos ahora que pasa en los Estados Unidos con los otros tipos de interpretación: jurídica, médica o de hospital, financiera, científica con todas sus variedades y lo que está surgiendo ahora como solución tipo comodín barato: "community facilitators", personas bilingües o algo por el estilo que ofrecen sus servicios gratuitamente o a muy bajo precio en situaciones "no específicas". Los resultados pueden llegar a ser aterradores.

En lo que respecta a la interpretación financiera por suerte no vemos tanta improvisación y falta de preparación como en los campos menos remunerados. Como generalmente en ese tipo de reuniones hay mucho dinero en juego y tanto los participantes como los organizadores poseen más experiencia respecto a la selección de intérpretes, las personas no capacitadas que tienen la osadía de presentarse se "queman" casi de inmediato.

 

Pero veamos la evolución de la interpretación jurídica.

Hubo muchas tragedias debidas a la falta de interpretación idónea,

comenzando con el famoso caso de la familia Cortéz, en Texas en 1906. Algunos de Uds. seguramente vieron la película "La balada de Gregorio Cortéz" (1983) Hasta el 85 gran éxito de taquilla. En la historia, todo comienza con un malentendido causado por la mala traducción de un Ranger tejano del primer enfrentamiento de los Cortéz y el sherif, y se convierte en el asesinato del hermano del interrogado, del sheriff, otras muertes durante la persecución de Gregorio por una partida de Rangers, doce años de prisión de Gregorio y otras calamidades secundarias.

A esta historia le sigue todo un rosario de flagrantes errores judiciales:

People v. Nguyen 1989, People v. Rev Sun Myoun Moon testimonio de Takeru Kamiyama 1981 ( en el que finalmente se revocó la sentencia)

Zavala, 1980 ( Tres trabajadores mejicanos secuestrados y torturados por la familia Hanigan de Douglas, Arizona) Y una de las más recientes: Ovalle, Alvarez, 1992, juicio en el que después de desestimar los cargos, se les tuvo que pagar $ 190.000 de indemnización a los acusados por "atribuciones erróneas".

Supongo que lo que más influyó sobre la decisión de establecer un mínimo de control sobre los que actuaban como intérpretes del gobierno federal en los tribunales fueron los casos en los que fue obvio que la mala interpretación causó un veredicto inapropiado, y el gobierno tuvo que pagar importantes sumas de indemnización ya que todo individuo "tiene el derecho a una correcta representación ante la ley".

Casi al mismo tiempo un periódico de California, el San Jose Mercury News, patrocinó una investigación sobre los servicios de intérpretes que

Ofrecía el gobierno federal. Los periodistas que dirigían el proyecto Ewell y Schreiberger consultaron a los intérpretes (jefes) a cargo de diferentes servicios y representantes de la California Court Interpreters Association, se decidió que la mejor manera de verificar el nivel del desempeño sería asignar a intérpretes considerados como los más calificados para que tomaran nota de los diferentes problemas de idoneidad que podrían presentarse en los juzgados. Se examinaron 509 casos durante un lapso de tiempo de nueve meses y la conclusión de los expertos fue que en una escala de "inaceptable, pobre, aceptable, bueno y excelente" lamentablemente la mayoría de los casos verificados se encontraba en la categoría de pobre.

A menos que la interpretación inadecuada sea flagrante y pueda ser impugnada, muchos casos no pueden ser apelados ya que el estenógrafo del tribunal solamente toma nota de la versión en inglés y a menos que alguno de los abogados, jueces o jurados decida intervenir en un caso de distorsión de la versión original en el momento inmediato, a posteriori, las cosas son mucho más difíciles de probar. Por eso en casos de cierta envergadura es cada vez más común ver que los abogados traen a los juicios interpretes privados, considerados idóneos, que escuchan atentamente a los interpretes del tribunal como para poder impugnar los errores sobre la marcha.

Una de las medidas más importantes para mejorar la calidad de la interpretación en los juzgados federales había sido el Court Interpretes Act de 1978 que logró los fondos para establecer un examen para la certificación de interpretes para el sistema federal. Así fue que a partir del año 1980, se estableció para el español, el "creole de Haiti" y el navajo, un examen que hasta hace poco, aprobaba solamente entre el 8 % y el 24 % de los candidatos que se presentaban. (Eso nos da una idea del nivel general de los candidatos). Este examen no exige ningún diploma o estudios superiores previos y los candidatos pueden presentarse al examen cuantas veces lo deseen. Me consta que no son pocos los que lo aprobaron "por perseverancia" o como decimos vulgarmente "por cansancio" después de haberse presentado 8 ó 9 veces.

 

El sistema Estatal ofrece a partir del año 1996, cada dos o tres años un examen español-inglés-español con un margen enorme de aprobados pero afortunadamente, definiendo el rango de los candidatos lo que nos puede dar una idea de la capacidad de cada candidato.

Pero aquí vemos que debido a la autonomía que rige en los distintos estados, condados y otras subdivisiones, no siempre se toma en consideración las listas de aprobados para asignarlos a trabajar ya que algunos condados tienen sus propios "exámenes" y que los intérpretes que alcanzaron los rangos más altos en los exámenes quedan marginados ya que producen cierta sensación incomoda en los intérpretes "de la casa" que nunca tomaron el examen que en la época en que ellos fueron contratados no existía.

No exigir un nivel mínimo de educación previa a los exámenes, equivale a dejar abierta la puerta a toda suerte de carencias y fallas en el desempeño, especialmente si tomamos en cuenta las dificultades que un intérprete judicial debe enfrentar. Lo rebuscado del lenguaje legal, con expresiones simples enredadas hasta el punto de la incomprensión para un simple mortal, como: "Is it not true that you never did receive any money at all?" (¿No es cierto que Ud. nunca recibió dinero alguno?) o "Why do you think that X failed to act to prevent this from happening?"

Otro problema que presentan las respuestas de los testigos son los regionalismos: "Me amarraron con un mecate, me tiraron sobre el zacate (césped), me taparon con el petate y me dieron con la mano del metate ( mango de la moledora de maíz)". Reconozco que este caso es un poco mucho, pero la tranquilidad con la que un intérprete tradujo al inglés "Me ataron a la taza" como "They tied me to a cup", con todo desparpajo, me pone verde. Nunca más certero el viejo aforismo: " a mayor ignorancia, mayor arrogancia".

Esto indica que estos individuos necesitan un poco más de humildad y autocrítica para la tarea tan importante que están desempeñando y definitivamente más preparación académica. También sería muy útil que buena parte de estos intérpretes sean de los países de origen de los "clientes" para poder comprender sin problemas las expresiones populares y regionales que dan lugar a tantos malentendidos.

Y si esto no fuera bastante también tienen que comprender el lenguaje bastardizado o "spanglish" que muchos de los llamados "hispanos" (esto es otro hueso duro de roer) emplean en sus declaraciones, como por ejemplo lo que me contestó un testigo a la pregunta: ¿De que trabaja Ud.? " Yo trabajo de guachimá". Otro en su respuesta a como ocurrió el accidente comienza: "Bueno, yo venia manejando el bajó… ( backhoe = retroexcavadora) y el venía con un carro lisiado… (leased).

En casos de este tipo si no se conoce la expresión hay que tener la honestidad de admitirlo y pedir al juez que autorice un diálogo para elucidarlo.

La experiencia indica que es útil saber de que país proviene el individuo ya que la simple palabra "bodega" tan frecuentemente empleada, en Argentina indica el lugar donde se procesa el vino, en Cuba un almacén de ramos generales, en Colombia un deposito (warehouse). Es famoso el asunto del kilo, ya que en Cuba decir "no tengo ni un kilo" equivale a decir "I’m broke", mientras que de la boca de un colombiano se refiere a que no tiene un kilo de droga.

No he tenido la suerte de ver que mis colegas de Nueva York, elucidaran el problema de "Notary Public" que no admite la traducción que pulula por los juzgados de "Notario" o "Escribano" ya que el notario en América Latina al igual que en Europa es un abogado con poderes especiales, registrado con el estado o la región para levantar actas, autenticar firmas, certificar identidad, y para la legalización y custodia de documentos públicos que protege con su número de matrícula. Mientras que en EEUU el "Notary Public" tal como lo define el Black’s Law Dictionary, es: "one that is authorized by the State or Federal government to administer oaths and to attest to the authenticity of signatures". Por lo tanto no es un abogado, es cualquier hijo de vecino que después de pasar un "screening test", compra del estado una autorización de sello por $ 50.00, para verificación de firmas. Debido a los abusos que se produjeron con esta "confusa" traducción de funciones, en el estado de la Florida, desde 1992 existe por ley una prohibición de la traducción literal de "Notary Public" como "Notario" o "Notaire".

 

En lo que respecta al mercado privado, los intérpretes pueden ofrecer sus servicios sin haber pasado por ningún examen o evaluación de sus capacidades. Existe una amplia variedad de "certificaciones" sobre cuya seriedad no voy a comentar porque algunas ya rayan en lo ridículo.

En ese mundo privado la contratación se hace primordialmente por medio de agencias cuya finalidad es obviamente poder cobrarle al cliente lo más posible y pagarle al intérprete lo menos posible. Como ilustración de este punto les voy a presentar una encuesta que hice en 1996 cuyos resultados me temo siguen siendo confirmados este momento.

 

ENCUESTA SOBRE FACTORES DETERMINANTES PARA LA CONTRATACIÓN DE INTERPRETES POR AGENCIAS PRIVADAS

Esta encuesta se realizó en los meses de enero-febrero de 1996, sobre los criterios de selección que emplean las agencias privadas para la contratación de intérpretes.

Criterios de selección de la muestra.

Dentro del universo de las agencias existentes se tomó en cuenta lo siguiente:

  1. Agencias que figuran en la guía de teléfonos como tales.
  2. Agencias que emplean a intérpretes de diferentes idiomas, no solamente el español.
  3. Agencias que funcionan por lo menos hace tres años
  4. Agencias en las que trabajan por lo menos dos personas además del dueño.

No se consideraron filiales de agencias tales como Berlitz, Inlingua, Transperfect, etc. que tienen filiales en varias partes del país y en otros países.

Criterios de selección de los encuestadores.

Se utilizaron dos tipos de encuestadores que se hicieron pasar por intérpretes interesados en trabajar para estas agencias:

  1. Individuos (hombres y mujeres) que hablan inglés con mucho acento español.
  2. Individuos (hombres y mujeres) que hablaban inglés sin acento.

Por lo menos cuatro personas llamaron a cada agencia (hombres, mujeres, con acento, sin acento) preguntando siempre el nombre de la persona que los había atendido. Cada conversación duró un promedio de seis minutos. Debido a los problemas legales que podría implicar, no se grabó la conversación.

Pero de inmediato el encuestador llenaba un cuestionario respecto a las preguntas que se le habían hecho y las respuestas que dio y las respuestas que le dieron a sus preguntas. Entre cada llamada se dejó pasar un lapso de cuatro o cinco días por lo menos.

Respecto a las personas que atendieron las llamadas en casi el 50% de los casos fueron los dueños de las agencias. En casi el 50% de los casos los dueños hablaban español o algo parecido. Cuando la llamada era atendida por las secretarias un 10% hablaba español y podemos decir que un 15% hablaba "spanglish". En un caso de Nueva York, la secretaria preguntó al encuestador: "Do you speak hispanic?" (¡!) En dos casos de Nueva York y uno de New Jersey, la secretaria preguntó al encuestador sin acento: "How come you speak Spanish, you don’t sound like."

Por lo general las secretarias parecían aceptar más fácilmente al interprete de español cuando éste hablaba con acento. No se evidenció ninguna preferencia respecto al sexo del interprete, como tampoco se hicieron preguntas sobre su edad.

Las secretarias no evidenciaron ningún interés respecto a los requisitos necesarios para la interpretación tales como estudios, experiencia, exámenes, certificación, etc. Las preguntas referentes a la contratación se centraban sobre el precio por hora de los servicios. Por lo general las secretarias eran amables, no siempre lo fueron los dueños de las agencias que se mostraban muy impacientes cuando los encuestadores preguntaban sobre la antigüedad de las agencias, sobre los servicios que ofrecían, si también ofrecían servicios de transcripción, reuniones de negocios, conferencias. Varios dueños de agencias mintieron respecto al hecho de ofrecer servicios de conferencias y también sobre la cantidad de personas que solían emplear.

He aquí las preguntas que se le hicieron al encuestador, tan pronto se identificó como interprete interesado en trabajar para la agencia, la frecuencia y las que deberían habérsele hecho y no se le hicieron

Manhattan: 16 agencias, 64 llamadas por teléfono.

Preguntas sobre:

Educación……..0

Experiencia……4

Certificación…..3

Precio por hora..16

Brooklyn-Queens: 10 agencias, 40 llamadas por teléfono.

Educación ………0

Experiencia ……..2

Certificación ……2

Precio por hora …10

New Jersey: 18 agencias, 72 llamadas por teléfono.

Educación ……….0

Experiencia………3

Certificación……..1

Precio por hora ….18

Washington DC: 8 agencias, 32 llamadas por teléfono.

Educación……….4

Experiencia ……..3

Certificación ……6

Precio por hora….8

Atlanta (Georgia): 8 agencias, 32 llamadas por teléfono

Educación………3

Experiencia……..6

Certificación …...8

Precio por hora…8

Es elocuente que las agencias que en promedio hicieron las preguntas más interesantes son las de Atlanta y las de Washington. A la fecha solamente dos de las agencias de Manhattan y una de Queens dejaron de existir. El resto de la situación no creo que haya sufrido mayores cambios.

 

 

Lo más lamentable es que precisamente éste mercado privado es la fuente de la mayoría de los intérpretes que prestan servicios en los hospitales.

Hasta ahora, dentro de lo que he podido ver, no existe ninguna certificación o habilitación seria de intérprete para hospitales, tenemos sí, personas bilingües o algo por el estilo, que no son sino una bomba de tiempo esperando estallar. También tenemos cursos (algunos duran días y otros, en el mejor de los casos algunas semanas, muchos son "on line") que "preparan" intérpretes para esta tarea.

Vemos que por lo tanto, el obstáculo más importante que debemos superar es la ignorancia y no me refiero solamente a la ignorancia de los "pseudo interpretes", lo más crucial en este caso, es la ignorancia de los que seleccionan y contratan a esos interpretes porque ellos son los que posibilitan la proliferación de estos personajes que desmerecen la profesión y presentan un peligro para las personas que necesitan sus servicios.

Bogumila Michalewicz, PH. D. (a.b.d.)

 

 

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