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Seminario traducción e interpretación especializadas (25 feb 2002)

Aspectos léxicos de la traducción especializada

María Barros Ochoa

La traducción especializada se centra en los textos que se caracterizan básicamente por emplear los denominados lenguajes de especialidad. El rasgo fundamental que distingue a estos lenguajes de la lengua común es el léxico. En esta ponencia se analizarán, mediante ejemplos reales, diversos aspectos del vocabulario empleado en los textos especializados y la forma en que repercuten en su traducción.

1. Introducción

La traducción especializada se ocupa de textos referenciales, que hacen uso de un lenguaje de especialidad, van destinados a un público más o menos restringido y desempeñan una función práctica y no estética. Esta distinción ha despertado polémica entre traductores y estudiosos pero, en realidad, obedece a que los textos que se traducen utilizan los denominados lenguajes de especialidad y a que dichos lenguajes, y por consiguiente los textos, suelen clasificarse atendiendo al campo temático. Estas clasificaciones están muy arraigadas en el mundo profesional, en el que se habla de traductores técnicos, jurídicos, médicos, etc.

 

Los lenguajes especiales, también denominados argots, jergas o tecnolectos son los utilizados por determinados grupos sociales independientemente de su situación geográfica. Prácticamente todas las ciencias, profesiones y ocupaciones tienen su léxico propio, que algunas veces se considera jerga y otras tecnolecto, dependiendo de la posición social del grupo que las emplee. Estos lenguajes pueden ser totalmente incomprensibles para los hablantes que no pertenecen al grupo en cuestión, pero para los miembros de dicho grupo cumplen una doble función comunicativa (transmitir el mensaje con mayor rapidez) e identificadora (del hablante con el grupo). Los lenguajes especiales se estudian siempre por comparación con un elemento más general que se denomina lengua común y las diferencias entre ambos son sobre todo léxicas. Los lenguajes especiales, al contrario que los dialectos, no pueden convertirse en nuevas lenguas y todos comparten una serie de características:

 

•Función referencial: tienen como principal objetivo designar objetos y relaciones.

• Dependencia de la lengua común o de otras lenguas: la creación de un lenguaje especial para designar nuevos conceptos se consigue adaptando términos de la lengua común o tomando préstamos de otras lenguas.

• Univocidad: en teoría, estos lenguajes no conocen la polisemia ni la sinonimia.

• Presencia de tropos: los tropos, y en concreto las metáforas, son cada vez más frecuentes en algunos de estos lenguajes.

• Dobletes con la lengua común: utilizan gran número de vocablos pertenecientes a la lengua estándar, pero dotándolos de nuevos sentidos.

2. Aspectos léxicos de la traducción económica

Ante todo, cabe señalar que, desde el punto de vista léxico, la traducción de los textos que versan sobre economía no plantea excesivos problemas, dado que la mayoría de los términos son de raíz latina y tienen cognados equivalentes en español. De ahí que el principal problema de traducción en estos textos sea la presencia de "falsos amigos" (por ejemplo, commodity"). Por el contrario, el vocabulario de los textos financieros plantea más dificultades al traductor pues los vocablos empleados son en su mayoría de origen anglosajón y corresponden al registro coloquial (por ejemplo, hedge en lugar de protection). Este tecnolecto comparte muchos rasgos con la lengua familiar, como la presencia de:

 

• Tropos (metáforas, símiles y metonimias, como bull and bear, the White House).

• Juegos de palabras (por ejemplo, en titulares de periódicos).

• Abreviaturas, siglas, acrónimos y apócopes (por ejemplo, abreviaturas de monedas).

 

Un problema frecuente es el de los neologismos. El traductor debe asimilar un desarrollo constante de la terminología pero el ritmo de creación léxica no da tiempo a las editoriales a adaptar sus ediciones ni a los terminólogos a compilar nuevos glosarios. Los traductores pueden entonces verse obligados a utilizar ciertas estrategias como el préstamo o el calco. Otra cuestión estrechamente vinculada a la heterogeneidad terminológica del lenguaje financiero es la polisemia. El traductor nunca debe olvidar que en el ámbito financiero se utilizan términos del lenguaje corriente con sentidos particulares, es decir se incrementa el nivel de polisemia que existe en toda lengua. En otros casos, los términos de la lengua común se emplean en un sentido amplio difícil de captar (por ememplo, environment).

 

Un último punto que desearía tratar es el de las colocaciones léxicas, que , como en toda lengua de especialidad, tienen una importancia primordial en el lenguaje económico y financiero. El conocimiento de estas colocaciones es fundamental para el traductor, sobre todo por lo que se refiere a la lengua meta, pues de lo contrario no podrá producir una versión fluida y creíble del texto original. De ahí que no sean suficientes los diccionarios que ofrecen definiciones de las voces individuales, sino que siempre será necesario recurrir a la lectura de textos paralelos.

3. Aspectos léxicos de la traducción jurídica

El lenguaje jurídico comparte algunas de las características de otros lenguajes especializados, como su elevado nivel de especificidad y su oposición a la lengua general, pero carece del dinamismo del lenguaje financiero o técnico. En el plano léxico, el inglés jurídico ocupa una posición singular dentro del conjunto de los lenguajes especializados. Mientras que en la mayoría de estos se crean nuevos términos a un ritmo rápido para reflejar los avances de la disciplina, el tecnolecto del derecho mantiene las formas tradicionales para evitar interpretaciones erróneas. Este tecnolecto se caracteriza sobre todo por contener:

 

• Términos de la lengua general utilizados con un sentido especial (por ejemplo, action).

• Arcaísmos y expresiones formales (hereinbefore, it shall be lawful).

• Palabras y expresiones latinas y francesas que no existen en el vocabulario general (por ejemplo, mens rea, fait accompli).

 

El lenguaje jurídico español comparte algunos de estos rasgos, como la presencia de expresiones arcaizantes y latinas, aunque no necesariamente se corresponde su uso con el del inglés. La mayoría de los problemas de traducción que plantean los términos especializados pueden resolverse con la ayuda de un buen diccionario. Cabe mencionar además otros dos fenómenos propios del léxico jurídico en inglés, que pueden crear problemas al traductor. Por una parte, la presencia de términos culturales que reflejan las peculiaridades del sistema jurídico, como nombres de instituciones y organismos oficiales, cargos, etc. También son muy frecuentes los binomios del tipo ways and means, que no deben intentar reproducirse en español.

4. Aspectos léxicos de la traducción científico-técnica

El léxico empleado por los científicos suele contener términos que nunca se usan fuera del campo en cuestión. Incluso los hablantes nativos son incapaces de comprenderlo si desconocen la materia. El vocabulario científico-técnico destaca por su gran amplitud y sus elementos pueden clasificarse en las siguientes categorías:

 

• Términos técnicos. En cualquier rama de la ciencia surgen constantemente conceptos nuevos que obligan a acuñar términos para denominarlos. Este proceso lleva siglos realizándose y hoy cada tema concreto posee su propio léxico, formado por términos muy precisos y de significado muy restringido. En algunos casos se trata de internacionalismos basados en elementos griegos o latinos (por ejemplo, electrolysis). Pero otros muchos que difieren considerablemente de unas lenguas a otras, sobre todo los términos establecidos en las lenguas desde las primeras etapas de la ciencia (como iron o sulphur). En general, los tecnicismos suelen ser relativamente transparentes y fáciles de verter si el traductor posee un conocimiento suficiente de las raíces grecolatinas que con mayor frecuencia aparecen en este tipo de textos.

• Términos semitécnicos. Son términos cuyo uso no está restringido a los textos científico-técnicos, pero que son parte fundamental de este tipo de lenguaje. Una parte considerable de estos vocablos son de origen griego o latino, aunque varían bastante de unas lenguas a otras (por ejemplo, energy). Normalmente, se trata de palabras tomadas del inglés estándar, a las que se ha dado una definición precisa para su uso científico (por ejemplo, work). Además, pueden tener distintos significados según el campo de que se trate. Es obvio que estos semitecnicismos plantean problemas de interpretación por su apariencia sencilla. Por tanto, es aquí donde debe ponerse el mayor énfasis por lo que respecta al vocabulario científico-técnico, sobre todo en la detección de falsos amigos.

• Términos y expresiones formales. Son vocablos o expresiones muy formales que no son corrientes en el lenguaje estándar. Los científicos los han incorporado a su lenguaje porque no adolecen de la ambigüedad e imprecisión de otras palabras más utilizadas que aparentemente significan lo mismo (por ejemplo, determine en lugar de find out). Generalmente son de origen latino y tienen cognados en español, por lo que la principal dificultad de traducción es la presencia de falsos amigos.

• Compuestos y derivados. La preferencia del inglés por la composición como método de formación de palabras se acentúa en los textos científico-técnicos y puede complicar enormemente la traducción al español, donde los compuestos no son tan frecuentes.

• Neologismos. Los rápidos avances que caracterizan a las disciplinas científico-técnicas hacen inevitable la presencia de multitud de términos de reciente creación que no figuran en los diccionarios hasta mucho después de su acuñación. Este problema es especialmente grave en ciertos campos como la informática. Si el neologismo está formado por elementos grecolatinos se puede adaptar fácilmente al español. De lo contrario se puede recurrir a la paráfrasis, el préstamo o el calco.

 

 

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